isabel's blog
Solidaridad Internacional trabaja en dos proyectos de cooperación en el sudeste de Haití y habilita dos números de cuenta para apoyar al pueblo haitiano ante la devastación causada por el terremoto.
A las 21:53 del pasado martes 12 de enero, se produjo un seísmo de 7,3 en la escala Ritchter con epicentro a 15 kilómetros de la capital Puerto Príncipe.
El terremoto ha afectado gravemente al país caribeño, el más pobre de america latina. Hay cifras oficiales de víctimas según las estimaciones puede haber más de 50.000 víctimas y un alto número sin determinar de desaparecidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español ha confirmado el envío urgente de ayuda humanitaria desde Panamá, donde la Cooperación española dispone de una base logística. Solidaridad Internacional confirma que su personal en terreno se encuentra bien.
Solidaridad Internacional tiene presencia en Haití desde 2004 y actualmente está promoviendo acciones para el desarrollo de las poblaciones rurales del Sudeste de Haití. Solidaridad Internacional junto con sus entidades socias locales (CROSE, ABCAB y ATEPASE) trata de mejorar las condiciones de vida de los y las pequeñas productores/as agropecuarios.
En este momento, en el departamento Sudeste, donde se concentra la mayor parte del trabajo de Solidaridad Internacional en Haiti, la situación es de incertidumbre. El seísmo se hizo notar en toda la costa con intensidad, y la posterior retirada del mar, seguida de una alerta de tsunami en la zona caribe hizo vivir momentos de preocupación. En la ciudad de Jacmel, capital del departamento Sudeste, el terremoto se hizo notar con fuerza, causando al menos 250 víctimas y numerosos daños estructurales, se calcula que el 60% de los edificios están afectados.
Las comunicaciones telefónicas continúan cortadas hasta ahora en las redes haitianas, y la mayoría de las carreteras del país están colapsadas por los escombros, impidiendo el acceso por tierra a la capital. En este momento, la cooperación española en la Republica Dominicana se ha dado cita en Jimaní, en la frontera entre ambos países, para coordinar la ayuda de emergencia.
Solidaridad Internacional en Haití ha comenzado a evaluar los daños causados por los seismos, para atender las necesidades básicas de la población. Han sido habilitados dos números de cuenta para recoger fondos destinados a apoyar las labores de emergencia.
las Palmas de Gran Canaria, 27 nov. La vocal de la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, María del Carmen Cabrera, ha afirmado que con el viaje de los 20 observadores internacionales al Aaiún lo que se pretende es "demostrar a los saharauis que no están solos y que a los canarios les preocupa su suerte".
Cabrera dijo hoy en declaraciones a EFE que no cree "ni siquiera que los dejen bajar del barco", puesto que el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik se produjo el día 8 de noviembre y "estamos a 27 y ahí no ha entrado ni el gato".
Será esta noche a las 23.00 horas cuando una expedición de aproximadamente 20 canarios, pertenecientes a la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui y a la Red de Escuelas Solidarias en las islas, así como a sindicatos y medios de comunicación canarios, viajen en barco a El Aaiún para comprobar "la situación en la zona y ver quien tiene la razón".
Llegan informaciones sobre que el pueblo marroquí está agrediendo y torturando a los saharauis, y "nuestra intención no es poner en riesgo la vida de nadie", informó Cabrera, quien señaló que estarán en el Aaiún tan sólo un día puesto que regresan en el barco de la compañía Armas del domingo con destino a Gran Canaria.
Pueden pasar varias cosas apuntó, que no "nos dejen bajar del barco, que lo hagan y nos dejen movernos libremente en el Aaiún, hecho que ya escapa de nuestra imaginación, o que nos dejen ir allí pero que nos molesten y no podamos hacer nuestro trabajo".
Aún así, cualquiera de estos hechos "es noticia", porque si se puede ir se conocerá la situación real y si no se puede ir se verá como el reino marroquí vuelve a "incumplir los derechos humanos".
"No hemos informado de que vamos, porque tenemos noticias de que la situación es complicada", que los saharauis tienen miedo a salir de casa porque cuando lo hacen les agreden o desaparecen, "y nosotros lo que no queremos es poner en riesgo la vida de nadie", concluyó la vocal de la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui.
En los últimos años la solidaridad se ha convertido en una moda abierta a todas las clases sociales que los sociólogos han tratado de explicar atendiendo a la importante mejora en el nivel de vida, el acceso a la jubilación en buenas condiciones físicas, los intermitentes periodos de paro y la mayor concienciación de la sociedad. Un reciente estudio realizado por la Fundación Empresa y Sociedad descubrió que seis de cada diez españoles han donado dinero a alguna organización en el último año. Podemos citar algunos ejemplos recientes de solidaridad que nos llevan a corroborar dicha afirmación: El 0,7% del PNB se destina a los países del Tercer Mundo; Existe un incremento de ONGs en España en los últimos años. Este aumento no habría sido posible sin la creciente participación y compromiso de la ciudadanía y sin el acuerdo político básico en relación a la importancia de la cooperación en el marco de la política exterior del Gobierno Español; el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Mattel España han firmado un acuerdo de colaboración con el objetivo de emprender una acción de sensibilización dirigida a los niños de todo el país en favor de los niños del Tercer Mundo. Invitan a los más pequeños a escribir un mensaje de solidaridad, paz y felicidad para los niños de países en desarrollo; está asegurada y va en aumento la participación social en asociaciones, colectivos u organizaciones que se solidarizan con enfermos del SIDA, Ruanda, Minas antipersonales, niños en el trabajo, mujeres e infancia maltratadas, así como en problemáticas similares.
Sabemos que el Estado del bienestar enfatiza, además, los derechos sociales: trabajo, educación, pensiones, y precisamente son estos derechos los que exigen una transformación, no sólo de las políticas gubernamentales sino de las mentalidades y actitudes individuales. Una transformación hacia la solidaridad que obliga, por ejemplo, a emprender tareas tan urgentes hoy como redistribuir el trabajo, resolver las discriminaciones étnicas -formas de desigualdad que provienen de la insolidaridad entre la gente, del miedo y la desconfianza hacia lo desconocido-, y aunar esfuerzos hacia la sensibilidad ecológica que detenga el deterioro del medio ambiente.
Partimos de la base de que la solidaridad es una actitud, una disposición aprendida, que tiene tres componentes: cognitivo, afectivo y conativo. De aquí que los conocimientos que una persona tiene son suficientes para fundamentar la actitud acompañados del componente afectivo -el fundamental-, y el conativo o comportamental que sería el aspecto dinamizador de dicha actitud.,
Entre los determinantes de las actitudes existen los factores genéticos y fisiológicos, pero también los de contacto directo con el objeto de actitud, es decir, que las actitudes se aprenden a través del proceso educativo. Así mismo, el ejemplo o las enseñanzas o recomendaciones de los otros influyen en nuestras actitudes, pero el contacto directo con los objetos es un factor de capital importancia en la conformación de las mismas, también el factor ambiental, porque la infancia es la etapa decisiva que en buena medida predetermina cuáles serán las actitudes básicas generales del sujeto ya adulto, la pertinencia a un grupo, la comunicación, las características de la personalidad y la conducta. Todas estas variables contribuyen a que las personas tengamos ciertas actitudes ante los sucesos o individuos.
Pero adentrándonos más en la actitud de solidaridad, calificada por Victoria Camps de virtud sospechosa, por ser la virtud de los pobres y los oprimidos. Nos dice que no es un concepto frecuente ni central de la ética como la justicia, pero que sin duda va ligada a ella. La justicia intenta hacer realidad esa hipotética igualdad de todos los humanos y la no menos dudosa libertad en tanto derechos fundamentales del individuo. Pero la justicia depende, en buena parte de la buena voluntad de los individuos. Los buenos sentimientos como la solidaridad ayudan a la justicia pero no la constituyen.
Se defiende la solidaridad como el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades.. El valor, para ciertos autores, es un concepto más amplio que el de actitud, porque sobre un mismo valor se fundamentan varias actitudes más específicas.
Por otro lado, la solidaridad se tilda de virtud, que debe ser entendida como condición de la justicia, y como aquella medida que, a su vez, viene a compensar las insuficiencias de esa virtud fundamental. Por lo tanto, la solidaridad se convierte en un complemento de la justicia.
Hasta aquí hemos visto que podemos hablar de solidaridad como actitud, valor y virtud, depende de la fundamentación teórica que proporcionemos al tema.
Creemos importante destacar el hecho de que la solidaridad implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad. De todas formas como expresión del sentimiento que es, no funciona como un deber frío e impuesto desde la autoridad.
Un análisis del concepto de solidaridad nos ofrece los siguientes componentes esenciales: compasión, reconocimiento y universalización (García Roca, 1994, citado por ORTEGA, P y otros).
1) Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte. Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentirse afectado en la propia piel por los sufrimientos de los otros que son también propios.
2) Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda una respuesta.
3) Universalidad: "La desnudez del rostro", la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.
A partir de estas premisas podemos preguntamos el por qué de este recién llegado interés por la solidaridad. ¿Serán los graves problemas sociales que se han ido gestando en nuestra sociedad consumista y desarrollada: la marginación, las guerras, la xenofobia, el sida, las drogas, etc.? El bienestar material produce individuos insolidarios, despreocupados de la suerte del otro y de los otros. Se dice que en la actualidad existe una creciente demanda de solidaridad, junto a justicia, igualdad y libertad y que ésta implica progreso social. No se trata solamente de compasión por los males y sufrimientos de los demás, sino que se requiere o se exige un comportamiento ético, responsable y solidario, que las decisiones tengan una dimensión social además de personal. Pero la solidaridad es una posibilidad y un imperativo, de ningún modo contraria al cuidado de cada uno por su propia persona.
Mas, por otro lado, tenemos a los medios de comunicación que contribuyen a la indiferencia de la mayoría sobre aquellos asuntos que teóricamente deberían concernirnos a todos. Informan de todo pero tan fríamente que los males del mundo no afectan a nadie. Los medios de comunicación constituyen un elemento fundamental en la conformación de la conciencia sobre las desigualdades. Son ellos los que suministran información y los que prestan el soporte mayoritario para las grandes campañas de sensibilización de las ONGs y otras instituciones. Sin ir más lejos, un programa de televisión consigue más solidaridad en un día -40.000 apadrinamientos de niños del Tercer Mundo-.que en varios años de trabajo silencioso de una ONGs.
¿Pero cómo vamos a conseguir que la gente, empezando por la infancia, sea más solidaria?
Victoria Camps propone realizar una llamada al civismo, al respeto por las cosas, las plantas, los animales y, en especial, las personas. Sabemos que crear una cierta sensibilidad hacia la naturaleza y los animales puede ser relativamente sencillo, pero sensibilizar hacia los semejantes que padecen y lo pasan mal, es más complicado. Debemos ser conscientes de que los valores del neoliberalismo "la moral del éxito" son más atractivos que la solidaridad. En este mismo plano, la creación de hábitos cívicos, rutinas que muestren la deferencia y el respeto que nos merece el otro, porque le cedemos el asiento, no lo atropellamos, procuramos no molestarle con nuestros gritos, le echamos una mano si está desvalido, le sonreímos, le saludamos. Conviene practicar y predicar la solidaridad, porque la falta de solidaridad revierte en una deficiente vida pública, como educadores tenemos el compromiso de ir descubriendo los intereses comunes de la sociedad.
La solidaridad debe ser selectiva, y como criterio de selección, el tercer principio rawlsiano -el principio de la diferencia- es sin duda el más adecuado. Hay que tender los brazos a la solidaridad de los más desposeídos, a los que no ven reconocida su categoría de ciudadano o de persona. Además la solidaridad debe extenderse tanto al nivel público como al privado. No sólo hay que ser solidario con los países del tercer mundo, a veces uno tiene muy cerca, a unos pasos, a la persona con quien practicar dicha solidaridad.
¿En qué se basa la solidaridad? La solidaridad se apoya en varios motivos que podemos reunir en dos grupos:
a) Razones humanas: igualdad de naturaleza, necesidad de apoyo, mayor eficacia.
b) Motivos espirituales: fraternidad humana, común dignidad de hijos de Dios, unidad de destino eterno, idéntica redención, unión común a Cristo y a María.
¿Hay diferencia entre solidaridad y caridad? Se parecen mucho. Se puede decir que la solidaridad va dirigida hacia grupos, mientras que la caridad piensa en las personas individualmente. En realidad, es más correcto afirmar que la solidaridad es una parte de la caridad.
Ejemplos de solidaridad.- Esta decisión de buscar el bien de todos puede aplicarse en muchos terrenos:
- Solidaridad de los pobres entre sí; de los ricos hacia los pobres y curiosamente de los pobres hacia los ricos. Estos casos de solidaridad se ejercitan de modo diverso. Por ejemplo, el rico buscará el modo de ayudar al desarrollo del pobre; el pobre será agradecido.
- Solidaridad de los empresarios hacia sus empleados y de los empleados hacia sus patrones. Por ejemplo, aquéllos abonan el sueldo justo y éstos trabajan con lealtad.
- Solidaridad de las mujeres entre sí y respecto a los hombres. Lo mismo aplicado a los hombres entre sí y respecto a ellas, evitando el machismo.
- Solidaridad de regiones, razas y naciones hacia otras, evitando racismos y nacionalismos.
- Cualquier forma de lucha de clases va contra los principios solidarios.
- Las distintas formas de explotación humana, sea de grupos o naciones, también se oponen a la solidaridad.
- Los nacionalismos y regionalismos. Aquí conviene precisar que es correcto un amor especial al propio pueblo, comarca, región o país. La falta de solidaridad aparece con el desprecio o desinterés hacia otros pueblos, comarcas o países.
- En general, cualquier egoísmo. Por ejemplo, los jóvenes que sólo piensan en su diversion, suelen ser insolidarios hacia padres, profesores, vecinos, incluso hacia las personas que limpian las calles.
La solidaridad
La solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano.
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.
La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. Para instalarse en el hombre, en cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de una "familia" al resto de la humanidad.
La solidaridad implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad.
Un análisis del concepto del valor de la solidaridad nos ofrece los siguientes componentes esenciales:
1º Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte. Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentir la empatía por el dolor de los otros.
2º Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda una respuesta.
3º Universalidad: "La desnudez del rostro", la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.
¿Qué entendemos por solidaridad?
Su concepto ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia.
La solidaridad siempre implica los siguientes puntos:
- La solidaridad es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo.
- Se refleja en el servicio y busca el bien común.
- Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás.
- Requiere discernimiento y empatía -ponerse en el lugar del otro-
¿Por qué solidaridad?
Solidaridad, porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización; porque somos seres humanos, iguales en dignidad y derechos.
Las pateras, los cayucos, las balsas de plástico... siguen saliendo del continente africano para alcanzar nuestras costas. En esta travesía más de 20.000 personas han perdido su vida. ¡Cuántos hombres, mujeres y niños encuentran su tumba sin nombre en el fondo del mar o en las arenas del desierto!
La aplicación de leyes migratorias que atentan contra los derechos humanos, como la Directiva Europea del Retorno, aprobada con el beneplácito del gobierno español, está provocando graves consecuencias para los inmigrantes: deportaciones masivas -como estamos viendo en Francia-, retención en los Centros de Internamiento por el único motivo de carecer de documentación administrativa, el endurecimiento del FRONTEX -y en consecuencia el asesinato de personas para que no lleguen a las costas europeas-, dejar a millones de inmigrantes sin derechos (8 millones sin documentación en Europa)...
En esta Jornada Nacional en Solidaridad con los Inmigrantes:
DENUNCIAMOS:
è Este sistema imperialista, que favorece el interés económico por encima de la vida y dignidad de las personas, provocando hambre y esclavitud.
è La política criminal y mecanismos de represión, creados por la Unión Europea, contra los inmigrantes que ha provocado:
· El endurecimiento de las condiciones de vida de los extranjeros, obligados a soportar todo tipo de explotación laboral para conseguir o conservar su empleo, con el miedo a no perder los permisos de residencia, ser denunciados y deportados...
· El proceso de externalización de fronteras que convierte a los propios africanos en gendarmes de sus propios compatriotas, así como la Agencia FRONTEX y SIVE; todo un ejército para impedir que las personas empobrecidas se acerquen a las fronteras europeas.
· Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs): 220 en territorio europeo, y más de 100 financiados en países empobrecidos.
è Las leyes de extranjería, Directiva Europea de Retorno... leyes inmorales que atentan contra los derechos fundamentales de la persona como la libertad de circulación de las personas, la sanidad, la educación y la defensa ante la explotación laboral, que en muchos casos alcanzan condiciones de esclavitud.
è Al gobierno del PSOE, que está siendo punta de lanza de estas políticas europeas contra los inmigrantes. Prueba de ello son la aprobación de la última Ley de Extranjería, que prohíbe la solidaridad con los inmigrantes con sanciones de 10.000 euros; y como no, el Plan África, en el que se aplasta a los inmigrantes empobrecidos de forma económica, política y policial.
DEFENDEMOS:
è La dignidad de la persona humana, por encima del lucro y los intereses de unos pocos.
è El derecho a emigrar y a no tener que emigrar.
è Eliminar los mecanismos comerciales y financieros de robo a los países empobrecidos y la restitución de lo robado por parte de los países enriquecidos.
è La promoción de una cultura solidaria y autogestionaria, para transformar las instituciones asesinas en instituciones solidarias al servicio del bien común.
è El emigrante, como toda persona humana, tiene derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre.
EXIGIMOS:
è Un cambio estructural que permita el desarrollo de las condiciones de vida dignas en los países empobrecidos, para que ninguna persona se vea obligada a emigrar.
è Que se cumpla la Declaración Universal de Derechos Humanos, que proclama la libertad de residencia y circulación de toda persona.
è La eliminación de los sistemas de control de fronteras: el Frontex y el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior que están provocando miles de muertos.
è El cierre inmediato de todos los Centros de Internamiento: los del mundo entero, y especialmente los silenciados en el Norte de África.
è La derogación de toda legislación migratoria, como la Ley de Extranjería y la Directiva Europea de Retorno, basadas en la utilización mercantilista de los inmigrantes.
¡¡¡ALCEMOS NUESTRA VOZ EN SOLIDARIDAD CON LOS INMIGRANTES!!!
Cientos de personas venidas de diversos lugares de Andalucía, de toda España y del mundo entero formaron una impresionante manifestación de fraternidad universal reunidos en los actos organizados por el Movimiento Cultural Cristiano y por Camino Juvenil Solidario.
Se denunció a las empresas transnacionales que robando las materias primas y energéticas del tercer mundo, provoca guerras y hambre que obligan a sus habitantes a emigrar. Toda persona tiene derecho a emigrar y a no tener que emigrar.
En el mundo más de 100.000 personas mueren de hambre cada día, más de 400 millones de niños son esclavizados y existen 1.600 millones de personas en paro.
Las migraciones son planificadas por los poderosos. Informes de la propia U.E. afirman que necesitamos 52 millones de inmigrantes hasta el año 2060 en Europa, para mantener nuestras pensiones y nuestro nivel económico. Por ello, se promueven políticas migratorias, tratando a los inmigrantes no como personas sino como mera fuerza laboral.
Las pateras, los cayucos, las balsas de plástico... siguen saliendo del continente africano para alcanzar nuestras costas. La jornada coincidía con la llegada de una patera con veintisiete inmigrantes hasta estas costas almerienses. En la travesía más de 20.000 personas han perdido su vida. ¡Cuántos hombres, mujeres y niños encuentran su tumba sin nombre en el fondo del mar o en las arenas del desierto!
La aplicación de leyes migratorias que atentan contra los derechos humanos, como la Directiva Europea del Retorno, aprobada con el beneplácito del gobierno español, está provocando graves consecuencias para los inmigrantes: retención en Centros de Internamiento (cárceles sin derechos) por el único motivo de carecer de documentación administrativa, el endurecimiento del FRONTEX -y en consecuencia el asesinato de personas para que no lleguen a las costas europeas-, dejar a millones de inmigrantes sin derechos (8 millones sin documentación en Europa)...
Para la Iglesia nadie es extranjero nos recordaba el obispo almeriense D. Adolfo González Montes en la misa dando la bienvenida a todos los inmigrantes que llenaban la Catedral: africanos, iberoamericanos, de los países del Este... señalando el deber de acogida y la fraternidad de todo ser humano, señalando así mismo que toda persona tiene derecho a un trabajo con el que sustentar a su familia dignamente.
Los cánticos del coro africano y la ofrenda de tierra senegalesa fueron momentos muy emotivos. Durante la marcha, los iberoamericanos portaron el estandarte de la Virgen de Guadalupe, patrona de los inmigrantes.
Ser voz de los que no tienen voz era el objetivo de los actos denunciando las condiciones de explotación y aplastamiento a las que se somete a los inmigrantes, los inmigrantes son personas, no mercancías denunciaba una de las pancartas. Los coros de Ghana y Mali, nos hicieron presente su tierra. Una mujer africana decía ante al micrófono ¡Es hora ya!... es el momento de poner soluciones reales... África no necesita asistencialismo, sino justicia.
Navidad: Fiesta tradicional compartida por la mayoría de los habitantes de la tierra, se celebra con regalos, reuniones y comidas familiares.
Pero...¿está en sus corazones el espíritu navideño?
He estado leyendo muchísimas cartas que dirigen a Papá Noel los niños y también los mayores. En la mayoría de ellas se enumeran los regalos que cada uno quiere recibir en esas fechas. En cambio muy pocas o casi ninguna recuerda el verdadero espíritu de la Navidad.
El Nacimiento del Niño Dios para redimir al mundo, y la obra de San Nicolás de ayudar a los niños pobres, fueron el origen de los obsequios que se reciben en la Nochebuena.
¿Cuál es el verdadero significado de esos regalos? ¿Hemos ayudado al prójimo? ¿Hemos donado algo nuestro, realizado un pequeño sacrificio para dar una alegría a los que menos tienen? ¿Nos hemos puesto a reflexionar que en medio de tantos problemas de la vida actual, siempre hay muchos que tienen muy poco, mucho menos que nosotros? ¿Hemos recordado a los niños que yacen enfermos en hospitales y que quizás nunca tuvieron un juguete o una golosina navideña?
Aún estás a tiempo de ayudar a los demás, pues en cualquier fecha podemos revivir el espíritu de la navidad, el sentido de solidaridad hacia los demás.
Abre tu corazón a quien necesita tu ayuda; y no esperes a que te la pida para ofrecerla.
Haz un sacrificio para compartir con otros tus cosas, y notarás que -aunque no te traigan el regalo anhelado en Navidad- te sentirás satisfecho, con el corazón repleto de gozo, por haber realizado una obra de bien.
Jesús repartió los panes.
Reparte tú lo que puedas compartir.
El artículo propone la necesidad de introducir la educación emocional como un componente
esencial de la formación integral de las personas con síndrome de Down. Tras un
primer análisis de las emociones y los sentimientos desde perspectivas anatómicas o psicológicas,
en el que se definen, por ejemplo, sus características básicas o sus funciones, se
describen algunas peculiaridades de las vivencias emocionales de las personas con síndrome
de Down. Posteriormente, se marcan las líneas fundamentales de un programa de
educación emocional para niños y jóvenes con síndrome de Down, a través de diversos
bloques de intervención, se detallan los objetivos y actividades y se ofrecen sugerencias
prácticas de aplicación.
Emilio Ruiz es licenciado
en Psicología,
orientador del Equipo
de Orientación de Reinosa
y asesor de la
FSDC. Correo-e:
emilioruiz_rodríguez
@ozu.es.
Emociones y sentimientos
Todo ser humano es una entidad compleja que
se relaciona con los objetos del entorno a través
de dos instrumentos fundamentales: los
cognitivos y los emocionales. Los instrumentos
cognitivos (percepción, atención, memoria, pensamiento)
le permiten intervenir sobre la realidad
en forma de actuaciones. Las emociones le
relacionan con los objetos de esa realidad.
Todas las actuaciones del sujeto funcionan
siempre en forma de bloques cognitivo-emocionales
y no es posible separar ambas funciones.
Nuestras actuaciones y nuestras decisiones
dependen tanto de nuestros sentimientos
como de nuestros pensamientos. Sin embargo,
en general se ha sobrevalorado la importancia
de los aspectos puramente racionales para la
existencia humana, cuando lo cierto es que en
momentos en que nos vemos arrastrados por
las emociones, nuestra inteligencia se suele ver
desbordada. Algunos autores incluso afirman
que existe un amplio abanico de variedades de
inteligencia (Gardner, 1993), entre las que se
incluyen las "inteligencias personales", siendo
en muchos casos la llamada "inteligencia emocional"
(Goleman, 1996) mucha más decisiva
para la vida que el coeficiente intelectual (CI).
Anatómicamente, la sede de las emociones
en el cerebro humano se encuentra en sus
estructuras más internas y primitivas: el tallo
encefálico, el sistema límbico, el hipocampo y
la amígdala (Schwartz, 1987). En el transcurso
de la evolución, el neocórtex, el cerebro pensante,
la región cerebral encargada de la planificación,
surgió mucho más tarde y permitió al
ser humano reflexionar sobre sus propias emociones
y alcanzar cierto dominio sobre ellas. Sin
embargo, las vías neuronales primitivas son
más rápidas y en general la vivencia emocional
surge antes que la racional, por lo que en general
valoramos de manera inconsciente en milisegundos
una situación como agradable o
desagradable sin saber conscientemente de
qué se trata. El camino amígdala-corteza es
corto e inmediato (lo que se ha denominado en
ocasiones "secuestro emocional") y permite,
por ejemplo, responder con rapidez a situaciones
potencialmente peligrosas. Pero recuperar
el equilibrio requiere que el córtex cerebral
adquiera el dominio de las estructuras inferiores,
algo que tarda más en conseguirse. El autocontrol
emocional estaría relacionado con la
capacidad para conseguir que la corteza prefrontal
se encargue de recoger la información
sensorial y dicte la respuesta emocional más
adecuada.
El término emoción, siguiendo al diccionario,
alude a una "agitación del ánimo, violenta o
apacible, que nace de alguna causa pasajera".
Los sentimientos, por el contrario, son "estados
afectivos que causan en el ánimo cosas
espirituales". En el lenguaje coloquial se relacionan
las emociones con sentimientos bruscos
e intensos, entendiéndose el sentimiento
como una emoción menos acentuada pero más
duradera. Se puede definir la emoción como el
sentimiento junto al conjunto de pensamientos,
estados biológicos y psicológicos y tendencias a
la acción que lo caracterizan. No obstante, a lo
largo del artículo se van a utilizar indistintamente
ambos términos, e incluso otros como
sinónimos sin serlo estrictamente, como son
los afectos o estados de ánimo.
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 21, Septiembre 2004
Amor, sorpresa, aversión, vergüenza... Existen
centenares de emociones y más aún mezclas
y matices entre ellas, muchas más que
palabras para describirlas (Marina, 1996). Se
ha intentado agruparlas, buscando incluso
unas posibles "emociones primarias" como las
basadas en las cuatro expresiones faciales fundamentales:
miedo, ira, tristeza y alegría. Sin
embargo, la infinita variedad y riqueza de la
vida emocional apenas permite agrupar los
afectos en familias para objetivos de estudio e
investigación.
Las emociones tienen tres característicasque las definen y las diferencian. Por
básicas
un lado, los sentimientos son estados del sujeto,
ya que en todo momento estamos sintiendo
algo. Las personas no "tenemos" sentimientos
sino que "estamos" en ellos; se puede decir que
nos poseen a nosotros. Son el color de la vida,
el tinte que baña nuestras experiencias y actuaciones.
En segundo lugar, los sentimientos son
disposiciones para la acción
, son los que nos
mueven a actuar. Por eso, si queremos conocer
lo que siente alguien, deberemos observar qué
es lo que hace. Por último, los sentimientos son
incomunicables
. Son personales e intransferibles
y lo único que se puede hacer es intentar
verbalizarlos, ponerlos en palabras para tratar
de transmitírselos a los demás. Estas tres
características nos permitirán más tarde esbozar
un perfil de la experiencia emocional de las
personas con síndrome de Down.
Al mismo tiempo, las emociones cumplen
tres funciones esencialmente (Castilla del Pino,
2000):
1. La vinculación del sujeto con los objetos del
entorno, tanto los externos (personas, animales
y cosas) como consigo mismo. Los sentimientos
sirven para "atarse" a ellos mediante un "lazo"
afectivo; aquello por lo que se siente algo nunca
es indiferente, nos sentimos unidos a ello. La
relación madre-hijo es un buen ejemplo. Y en el
caso de los niños con síndrome de Down, con
frecuencia liberar ese nudo es aún más difícil,
debido al enorme grado de implicación emocional
que conlleva.
2. La organización jerarquizada de la realidad.
Ordenamos los objetos según nuestras preferencias
y contrapreferencias, en función de lo
que nos gusta y lo que nos disgusta. Esa organización
es personal, completamente subjetiva,
propia, singular y por tanto irrepetible, exclusiva
de cada sujeto. Las personas con síndrome de
Down tienen la suya propia, lo que les permite
tener una experiencia vital única y valorar la
realidad de acuerdo con parámetros personales.
3. La expresión de las propias vivencias. Si el
pensamiento se dice, el sentimiento se expresa.
Se pueden manifestar en forma de síntomas
introperceptivos, sólo detectables por el
sujeto que los experimenta y extraverbales o
exteroperceptivos, visibles para los demás. Esta
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Jóvenes del Centro Ocupacional y Garantía Social
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 86 21, Septiembre 2004
función ofrece la posibilidad de controlar e
incluso simular los sentimientos. En el caso de
las personas con síndrome de Down, se pueden
dar dos situaciones extremas en la manifestación
externa de los sentimientos: por exceso,
cuando no se ha entrenado el autocontrol, y por
defecto, cuando sus limitaciones lingüísticas
les dificultan la comunicación de sus sentimientos.
En todo caso, su capacidad de simular
emociones es menor que en personas sin discapacidad,
por lo que suelen mostrarse más
espontáneas en la manifestación de sus estados
de ánimo.
El mundo emocional de las
personas con síndrome de Down
La experiencia vital de tener un hijo con síndrome
de Down es de una enorme intensidad emocional
y se vive desde el momento en que a los
padres se les comunica el diagnóstico (Skotko y
Canal, 2004). A partir de ese instante y durante
toda su existencia, las personas con síndrome
de Down enriquecen a quienes les rodean con
todo tipo de vivencias sentimentales (Ver, por
ejemplo, las secciones "Historias breves" o
"Reflexiones" de la Revista Síndrome de Down,
20º Aniversario. 2002). Mas no es ese el
mundo emocional al que se refiere este punto,
sino al de las propias personas con síndrome
de Down.
Sin embargo, después de haber afirmado
con anterioridad que las emociones son personales
e intransferibles, intentar teorizar sobre la
forma en que las personas con síndrome de
Down viven sus experiencias afectivas puede
parecer temerario, especialmente si tenemos
en cuenta sus dificultades expresivas. No obstante,
utilizando como base sus características
neurobiológicas y de desarrollo (Troncoso y col.,
1999), se pueden hacer algunas deducciones
sobre su vivencia sentimental.
Si las emociones son estados del sujeto, las
personas con síndrome de Down tienen una
vida emocional tan rica como las demás, por
cuanto los sentimientos nos invaden, se hacen
dueños de nosotros; y ellas viven esos afectos
con igual o mayor intensidad que las personas
que no tienen síndrome de Down. Más aún, en
ese bloque cognitivo-emocional en el que
actuamos, en ocasiones la intervención del
intelecto intenta "explicar" lo que sentimos,
"racionalizar" el sentimiento, algo por definición
imposible. Podemos suponer que las personas
con síndrome de Down, menos influidas por cribas
intelectuales, distorsionarán en menor
medida sus emociones y en muchos casos las
experimentarán en toda su riqueza, con mayor
intensidad que muchas otras personas.
Esa riqueza emocional queda reflejada también
en la enorme variedad de personalidades
y temperamentos que aparece entre las personas
con síndrome de Down. La personalidad
recoge los patrones típicos de conducta que
caracterizan la adaptación del individuo a las
situaciones de la vida, de ahí que encontremos
personas con síndrome de Down impulsivas y
reflexivas, sociables y reservadas, reposadas e
inquietas, introvertidas y extrovertidas. Las formas
de vinculación con los objetos de la realidad
y de expresión emocional son enormemente
variadas en esta población como conjunto.
Por otra parte, en muchos casos, las personas
con síndrome de Down en general y los
niños y niñas en particular poseen una especial
capacidad para captar el "ambiente afectivo"
que se respira, al menos entre los familiares y
personas a las que les une un especial cariño.
Jorge
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 21, Septiembre 2004
Algunos padres lo explican diciendo que tienen
una especie de "antena emocional" que les
faculta para percibir lo que otros están sintiendo,
aun antes de que las otras personas sean
conscientes. Parecen particularmente sensibles
a la tristeza y la ira de los demás, aunque
también captan con rapidez el cariño y la alegría
de quien les recibe con naturalidad. Abundan
las anécdotas de padres que relatan cómo
sus hijos pequeños con síndrome de Down perciben
en ellos su desánimo o su abatimiento
("¿te encuentras mal, mamá?"), cuando otros
familiares no habían dado muestras de notar
nada.
En el otro extremo, la dificultad para la
comunicación lingüística puede limitar la expresión
de las propias emociones en las personas
con síndrome de Down. Que no quieran o no
puedan verbalizarlas no significa que no las
estén viviendo en toda su intensidad. Si a un
niño le ha ocurrido algo afectivamente reseñable
(como un cambio brusco en su vida o la
muerte de un familiar cercano) puede en ocasiones
vivirlo sin verbalizarlo e incluso sin manifestaciones
externas visibles, o aparecer conductas
poco habituales semanas o meses después
de que el hecho ocurriera. Por ejemplo,
puede observarse pérdida de apetito, problemas
de sueño, bajones de rendimiento o aparición
de comportamientos inadecuados en el
colegio o en casa. Esas conductas serían la
expresión no verbal de las intensas emociones
que están viviendo o han vivido y que pueden
desembocar incluso en una depresión si no son
detectadas y tratadas desde un principio.
El córtex cerebral en las personas con síndrome
de Down en ocasiones tiene mayores
dificultades para regular e inhibir las conductas
(Flórez, 1999), por lo que el control sobre la
manifestación externa de sus emociones es
menor. Por ello, con frecuencia se muestran
espontáneas y directas al expresar sus afectos,
por ejemplo, con exceso de contacto físico. Es
un aspecto en el que se ha de trabajar desde
que son pequeños, entrenándoles en las habilidades
sociales adecuadas para el normal
desenvolvimiento social y proporcionándoles un
control externo que con el tiempo se ha de convertir
en autocontrol. La creencia generalizada
en la forma de ser "cariñosa" y "sociable" de las
personas con síndrome de Down, hace pensar
que su habilidad de control emocional o de interacción
social es destacada. Sin embargo, sin
una intervención sistemática, su nivel de interacción
social espontánea es bajo, por lo que la
adquisición de las habilidades y el autocontrol
preciso para actuar adecuadamente en todo
tipo de situaciones requiere de un entrenamiento
específico (Flórez y Ruiz, 2003).
Es frecuente, además, que en las personas
con síndrome de Down se produzcan bloqueos,
en los que no sean capaces de tomar una decisión
o responder a las demandas de una situación.
Suelen darse especialmente en momentos
de ansiedad o cuando se les exige más de
lo que son capaces de hacer. Es conveniente
enseñarles a superar esos bloqueos, o al
menos, a permanecer en ellos el menor tiempo
posible.
En definitiva, la riqueza de sus vivencias
emocionales y su facultad para captar emociones,
ha llevado incluso a algún profesional a
afirmar que no es exacto que las personas con
síndrome de Down tengan deficiencia psíquica
o mental hablando en sentido estricto, puesto
que sus carencias son cognitivas, no afectivas.
Es por eso por lo que resulta más apropiado
decir que su discapacidad es intelectual y no
extenderla a toda la riqueza que subyace a la
complejidad de la psique o la mente humana.
Educación emocional
La dicotomía entre la razón y el sentimiento se
recoge popularmente en la distinción entre el
"corazón" y la "cabeza". Esa separación arbitraria
y falsa, suele llevar a suponer que los aspectos
intelectuales pueden ser objeto de aprendizaje,
pero en el terreno de las emociones
hemos de conformarnos con vivirlas y dejarnos
llevar por ellas.
Sin embargo, la mente emocional y la mente
racional operan de manera coordinada, buscando
en todo momento el ajuste mutuo y el
equilibrio. Y del mismo modo que se pueden
educar los elementos del conocimiento intelectual,
se puede entrenar a los sujetos en el
manejo eficaz de sus propias emociones. Se ha
de tener en cuenta que en todo momento estamos
sintiendo algo, aunque sea aburrimiento o
apatía. De este modo, o uno controla los sentimientos
o ellos terminan por controlarle a él.
Los sentimientos son una experiencia y una
expresión. La experiencia, la vivencia emocional
personal de una situación no puede controlarse,
ya que el sentimiento nos invade. Pero sí puede
ser objeto de control la expresión, la manifestación
de esa vivencia. La educación emocional ha de
permitir alcanzar un mejor conocimiento de las
propias emociones y el dominio suficiente como
para llevar a la persona hacia su proyecto vital individual.
Se trata de no ser esclavos de nuestras
pasiones sino dueños de ellas. No se pretende
anular los impulsos de la emoción, pero sí de
armonizar la cabeza y el corazón.
Por consiguiente, si de verdad queremos
87
enriquecer la personalidad de los niños y jóvenes
con síndrome de Down, es preciso introducir
en ellos la formación en el conocimiento y el
dominio de las emociones, al objeto de ayudarles
a mejorar en este terreno. Una mayor autosatisfacción
personal, una ampliación de sus
interacciones sociales o un más alto grado de
autocontrol, son algunos de los aspectos en
que sus vidas se pueden ver beneficiadas.
Bases de un programa
de educación emocional
para niños y jóvenes con
síndrome de Down
Para realizar un esbozo de lo que puede ser un
Programa de Educación Emocional para niños y
jóvenes con síndrome de Down, realizaremos un
repaso a algunas de las habilidades emocionales
que se incluyen habitualmente en los programas
de prevención (Goleman, 1996), adaptándolas
a las características de esta población. Evidentemente,
no se pretende hacer una relación
exhaustiva de objetivos y actividades, sino dar
una muestra de posibles campos de actuación y
estrategias de trabajo. Los 4 grandes bloques de
intervención podrían ser:
1.- Autoconciencia emocional: el conocimiento
de las propias emociones.
2.- Control emocional. La capacidad de controlar
las emociones.
3.- El aprovechamiento productivo de las
emociones.
4.- Empatía. El reconocimiento de las emociones
ajenas.
1. Autoconciencia emocional:
el conocimiento de las propias
emociones
La capacidad para percibir los propios sentimientos
ayudará al niño con síndrome de Down
a conocerse a sí mismo y a comprender mejor
las causas de su conducta. Por otro lado, al
poner en palabras las propias emociones se
consigue comenzar a dominarlas, pues la corteza
cerebral inicia el control sobre el núcleo
amigdalar del cerebro.
Aprender a nombrar las emociones es la primera
forma de empezar a conocerlas. Aunque
en el síndrome de Down la capacidad lingüística
está limitada, es conveniente ir ampliando
su vocabulario emocional, del mismo modo que
se trabaja el conceptual. Algunos ejercicios útiles
pueden ser:
Nombrar sentimientos. Manejar palabras que
los expresen, por ejemplo, buscando opuestos
(alegría-tristeza), encontrando sinónimos (irarabia;
vergüenza-timidez), o trabajando con
familias de estados de ánimo (miedo, temor,
susto, terror).
Identificar y etiquetar sentimientos, tanto en uno
mismo como en los demás. Se puede trabajar en
clase o en casa el ejercicio "¿cómo me siento
hoy?", en el que cada niño trata de expresar su
estado de ánimo en ese momento. Una variación
es el termómetro emocional, que consiste en poner
un número de 1 a 10 valorando las propias emociones.
Por ejemplo, "yo 8, estoy contento"; "yo 3,
me encuentro algo desanimado" (Shapiro, 1997).
Valorar el propio estado emocional. "¿Me
gusta cómo me siento?"
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 88 21, Septiembre 2004
Camino de La Cavada
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 21, Septiembre 2004 89
Reconocer en dibujos, películas y fotografías
el estado de ánimo de los demás ayudará también
a entender el lenguaje corporal en general
y el facial en particular como manifestación de
las emociones.
Tras un episodio de explosión emocional, el
revisar lo que ocurrió e intentar reconocer las
propias emociones ayudará a entenderlas en
situaciones futuras semejantes. "¿Qué ocurrió?
¿Cómo me sentí?", son preguntas que los niños
con síndrome de Down pueden ir respondiendo
solos o con ayuda de los demás.
Expresar sentimientos de manera teatral, con
todo el cuerpo y de manera especial con el rostro.
"Vamos a poner cara de ... alegría, enfado,
tristeza, vergüenza, susto". Representar situaciones
que provoquen sentimientos (una riña,
una despedida, una fiesta). Intentar reconocer
la emoción que otro intenta manifestar. El teatro
como forma de empleo del ocio de las personas
con síndrome de Down puede ser otro
camino para vivenciar diversas emociones, controlar
expresiones y ponerse en el lugar de otras
personas (Ruiz y col., 2002).
Jugar al dado de los sentimientos. Si sale 1,
todos expresamos tristeza. Si sale 2, alegría. Si
sale 3, enfado. Si sale 4, sorpresa, etc.
Recordar situaciones en que se experimentaron
sentimientos concretos: "un momento en
que me sentí ... entusiasmado, asustado, asombrado,
avergonzado, ...". La revisión de los acontecimientos
del día permite recobrar los estados
emocionales vividos en situaciones determinadas.
Por supuesto, todos estos ejercicios pueden
ser aplicados al conjunto de una clase en la que
esté integrado un/a alumno/a con síndrome de
Down, beneficiándose todos los compañeros de
su práctica.
4.2. Control emocional. La capacidad
de controlar las emociones
La conciencia de uno mismo es el primer paso
para el control de las propias emociones. Probablemente
tengamos escaso control sobre el
momento en que nos arrastrará una emoción,
pero sí se halla en nuestra mano el tiempo que
permanecerá con nosotros. En especial, las
emociones que llevan a conductas inadecuadas
como la ira, es conveniente saber manejarlas.
Algunas estrategias en las que se puede
entrenar a los niños y jóvenes con síndrome de
Down pueden ser las siguientes:
Practicar la relajación física y mental. Entrenar
en ejercicios concretos, como la relajación progresiva,
la respiración profunda, el entrenamiento
autógeno o la distensión muscular.
(Davis y col, 1985).
Alejarse de la situación que puede producir
una tensión excesiva. Dar un paseo, hacer una
pausa, retirarse de la situación o quedarse a
solas yendo a la propia habitación ayudan a
enfriar los ánimos en esas circunstancias.
Estas estrategias son útiles también en
momentos de bloqueo, ya que el movimiento es
una forma inicial de romper la situación de obstrucción.
El ejercicio físico activo también ayuda a mantener
un nivel menor de excitación, además de
sus beneficios para la salud. Andar y nadar son
dos de los más recomendables, dentro del
amplio abanico de deportes y actividades físicas
que en la actualidad realizan las personas
con síndrome de Down.
La distracción, el ocio activo, leyendo, yendo al
cine, escuchando música o jugando, ayudan del
mismo modo a controlar los enfados y a superar
la tristeza.
Escoger los pensamientos. Los recuerdos felices
alegran, las escenas relajadas (un bosque,
una playa) nos tranquilizan. Pueden realizarse
ejercicios de visualización e imaginación en
combinación con la relajación.
Recordar situaciones vividas, valorando los
propios sentimientos y las acciones que los provocaron,
favorecerá en el futuro la realización de
conductas adecuadas en situaciones semejantes.
Tener en cuenta que las emociones se contagian.
Los adultos que interaccionan conniños
con síndrome de Down han de saber reconocer
y controlar los propios estados de ánimo. El
enfado o la tristeza del padre o profesor crea
tensión en el niño. Por el contrario, la propia
calma favorece su sosiego.
El ambiente general en los entornos en que
convive ayuda a crear determinados estados
emocionales. Un ambiente de optimismo y alegría
será siempre positivo para su desarrollo.
El control emocional en muchos casos comenzará
por ser externo, partiendo de quienes
rodean al niño, sobre todo en sus primeros
años. Física, verbal o gestualmente se le indicará
cuáles son las conductas adecuadas o
cómo dominar las inadecuadas. El entrenaBuenas
Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 90 21, Septiembre 2004
miento sistemático favorecerá el autocontrol.
4.3. El aprovechamiento productivo
de las emociones
Al mismo tiempo que se entrena el conocimiento
y el control de las emociones, se puede intentar
sacar el máximo provecho de su presencia.
Los niños con síndrome de Down tienen ciertas
tendencias emocionales que les caracterizan
(Ruiz, 1996), todas ellas fruto de la interacción
entre sus características biológicas y la influencia
del ambiente en que se desarrollan. Intentar
controlar los aspectos negativos de estas tendencias
y utilizar los positivos, sería el objetivo
de este bloque del programa.
La responsabilidad como la capacidad de hacer
uso de la propia libertad, asumiendo sus
consecuencias, es una habilidad compleja y de problemática
transmisión. No obstante, es difícil sentirse
a gusto con uno mismo sin la asunción de responsabilidades,
puesto que no se percibe el dominio
de la propia vida. Dar responsabilidades a los
niños con síndrome de Down, adecuadas a su
edad y nivel de capacidad, les permite sentirse
valorados y dignos de confianza y es el mejor camino
hacia su autonomía en la vida.
La demora de la gratificación consiste en la
capacidad de posponer una recompensa, o
dicho con otras palabras, dejar de recibir un
premio de manera inmediata, privándose de
algo ahora para conseguir otra cosa mejor algo
más tarde. En ocasiones, los niños con síndrome
de Down tienen tendencia a solicitar todo
"aquí y ahora", resultándoles difícil esperar para
conseguir lo que desean. Enseñarles a demorar
la gratificación, a saber esperar, es entrenarles
para la vida, por cuanto la mayor parte de los
objetivos importantes tardan en conseguirse y
requieren de un esfuerzo continuado.
La tolerancia a la frustración es la capacidad
para aceptar la no-consecución de los propios
deseos. En ocasiones los niños con síndrome de
Down, acostumbrados al elogio, al refuerzo positivo
y a ser el centro de atención tienen una muy
baja tolerancia a la frustración, respondiendo con
lloros y berrinches cuando se les niega algo que
quieren. Es conveniente irles fortaleciendo en
este aspecto, limitándoles el acceso a lo que
desean en ocasiones, en especial cuando piden
algo poco razonable o arbitrario.
El control de los impulsos es también una
habilidad que puede y debe ser enseñada,
especialmente a niños con tendencia a la
impulsividad. Se pueden trabajar estrategias
como esperar antes de contestar, pensar en lo
que se les pregunta y responder de acuerdo
con ello, contar hasta 5 antes de dar una respuesta
precipitada o utilizar la "táctica de la tortuga",
que se recoge en su concha durante
unos momentos a pensar antes de actuar, en
situaciones de tensión.
La capacidad de motivar y motivarse es esencial
para desenvolverse en la vida, pues a partir
de ella se inician los proyectos futuros. La motivación
extrínseca viene dada desde fuera y la
motivación intrínseca es fruto de la propia satisfacción
interior. Es conveniente con niños con
síndrome de Down, comenzar con refuerzos
externos, para finalizar con la satisfacción que
produce la actividad en sí misma, especialmente
cuando se trata de actividades costosas y a
medio o largo plazo.
Las expectativas positivas favorecen el logro
de los objetivos y las pesimistas suelen llevar al
fracaso, por efecto de lo que suele denominarse
profecía que se cumple a sí misma. Desafortunadamente,
con los niños con síndrome de
Down se suelen plantear objetivos poco ambiciosos,
en función de expectativas pobres en
general. La confianza en sus posibilidades es la
base para alcanzar la normalización social y por
ello hemos de partir de objetivos ambiciosos,
dentro de un apropiado marco de realismo.
Por último, el optimismo y los estados de ánimo
positivo crean un ambiente favorable para todo
tipo de avances, que es preciso imprimir en todas
las actividades que se lleven a cabo con personas
con síndrome de Down y otras deficiencias.
4.4. Empatía. El reconocimiento de
las emociones ajenas
La empatía se puede definir como la capacidad
de entender y sintonizar con los sentimientos
de los demás, o en otras palabras, para asumir
el punto de vista de otros. Es una habilidad
compleja porque además de abarcar el conocimiento
de los sentimientos, incluye la comprensión
de su vivencia por parte de otra persona.
Las personas con síndrome de Down en
muchas ocasiones tienen dificultades para ver
la realidad desde puntos de vista distintos al
suyo y les resulta costoso asimilar los sentimientos
de los demás. Bien es verdad, como se
ha dicho con anterioridad, que tienen especial
capacidad para captar el ambiente emocional
que se respira en los entornos en que están
afectivamente implicados. Sin embargo,
muchas veces les cuesta captar el verdadero
sentimiento que otros están experimentando.
Por ejemplo, pueden sentir claramente lo que
una actuación de otra persona les produce a
ellos, pero no son capaces de imaginar lo que
Buenas Prácticas Revista Síndrome de Down Volumen 21, Septiembre 2004 91
otros están sintiendo en una situación semejante.
Educar a los niños con síndrome de Down
en la comprensión de los sentimientos ajenos
es formarles para una auténtica normalización
social. Algunas sugerencias prácticas para aplicar
en un programa de educación emocional
pueden ser:
Si comprender los sentimientos de los demás
en muchas ocasiones les resulta dificultoso, es
conveniente explicarles de manera habitual de
qué manera lo que hacen nos afecta. Por ejemplo:
"Has hecho ... y me he sentido ... (entusiasmado,
feliz, enfadado, apenado, disgustado).
Me ha encantado o Me gustaría que no lo volvieras
a hacer".
También se puede demostrar a los niños con
síndrome de Down cómo nos sentimos los
demás, haciéndoles ver sus propias emociones.
"Si te quito tu juguete preferido, te disgustas,
¿no?. Pues así me siento yo porque no me
devolviste lo que te presté". Los momentos de
especial tristeza o alegría que acompañan a
determinadas circunstancias de la vida, pueden
ser objeto de reflexión sobre los sentimientos
propios y ajenos.
El lenguaje corporal es de alguna manera el
lenguaje sentimental. A las personas con síndrome
de Down les resulta costoso captar la
enorme variedad de mensajes sutiles que se
transmiten a través de los gestos, las posturas,
los movimientos y los tonos de voz. Es conveniente
entrenar a los niños con síndrome de
Down a detectar en los demás sus estados de
ánimo a través de la expresión de su cuerpo y
en especial de la expresión facial. La observación
de revistas o fotografías con expresiones
faciales y corporales diversas, el cine y el teatro
utilizados como formas de ocio en que se estudien
a los personajes y sus expresiones emocionales,
o los juegos en que se fingen emociones
que otros han de detectar, son posibles
actividades prácticas.
Para captar a través del lenguaje corporal las
emociones ajenas, también es preciso saber
dominar esa forma de expresión. La utilización
frecuente de la sonrisa, como forma de interacción
con las demás personas, la postura recta o
la mirada a la cara del interlocutor, son conductas
con posibilidad de ser entrenadas, que con
una práctica habitual se pueden incorporar al
comportamiento diario del niño o joven con síndrome
de Down.
Podríamos adentrarnos en el control de las
relaciones interpersonales una vez trabajada la
empatía, pero este aspecto extendería demasiado
la longitud del artículo. Baste mencionar
que el adecuado control emocional hace más
factibles unas relaciones sociales más armoniosas
y que éstas por su parte han de ser objeto
de una práctica y un entrenamiento sistemático.
El entrenamiento en habilidades sociales y
la formación en resolución de conflictos interpersonales
son otros elementos que deberían
incluirse en un programa de educación emocional
para niños con síndrome de Down.
Sugerencias prácticas
de aplicación
Tras definir lo que puede ser un boceto inicial
de un programa de educación emocional
hemos de tener en cuenta algunos aspectos de
nuestra actuación con los niños y niñas con síndrome
de Down que crearán la atmósfera afectiva
adecuada para dicho programa. La intervención
de profesionales y familiares favorecerá
o entorpecerá el desarrollo del programa en
función de que tenga en cuenta o no algunos
de estos aspectos.
Diego y Raúl
La autoestima es el grado de aceptación, respeto
y valoración que una persona tiene de sí
misma. Las personas con síndrome de Down en
algunos casos tienen un bajo nivel de autoestima,
debido con frecuencia a que se les exige
más de lo que son capaces de dar, o por el contrario,
se les valora en poco y se les sobreprotege
en exceso. Enfrentarles a retos que sean
capaces de superar es la mejor estrategia, ni
excesivamente altos pues les desanimarían, ni
muy fáciles pues no supondrían progreso.
En muchas ocasiones es costumbre de personas
cercanas a ellos el hablar en su presencia
resaltando sus defectos ante otras personas
("es tan testarudo"). Por muy pequeño que sea
el niño, oír con frecuencia que hablan mal de él
le va a afectar en su autoestima, favoreciendo
la formación de un pobre concepto de sí mismo.
Aunque no comprenda el sentido de todas las
expresiones, capta el fondo negativo del mensaje.
Hemos de tener en cuenta que la autoestima
se crea en parte a partir del espejo que
nos presentan los demás. Ser cuidadosos con
nuestra forma de dirigirnos a ellos y con lo que
decimos ante ellos, procurando enviar mensajes
que les hagan sentirse valiosos y queridos,
es una forma sencilla de mejorar su autoestima.
Aunque es difícil saber la percepción que
puede tener de su discapacidad un chico o una
chica con síndrome de Down, el poner nombre
a sus preocupaciones en este terreno le ayudará
a comprender y aceptar sus dificultades. Se
ha de responder con claridad y sensibilidad a
sus interrogantes, explicándole de acuerdo con
su capacidad cognitiva y su inquietud del
momento en qué consiste el síndrome de Down
y de qué manera le afecta. La sinceridad de
nuestra respuesta aumentará su propia seguridad
y su confianza en nosotros.
Las emociones se contagian. El ambiente
emocional en que viva el niño o joven con síndrome
de Down será determinante en su forma
de manifestar los sentimientos. Un ambiente
calmado, tranquilo, dialogante y respetuoso,
creará unas condiciones propicias para una
adecuada maduración emocional. Un ambiente
tenso, frío, agitado o apático, fomentará la
inquietud, la angustia y la inseguridad del niño.
Si el autocontrol emocional es un objetivo
prioritario y las personas con síndrome de
Down aprenden muchas de sus habilidades a
través del aprendizaje por observación o vicario,
el educador (padre o profesor) ha de ser
modelo para él en ese aspecto. Difícilmente
puede un educador ayudar a un niño con síndrome
de Down a controlar sus afectos si él
carece de la adecuada estabilidad emocional.
Es importante la coherencia en las actuaciones,
no haciendo depender nuestra respuesta
del estado de ánimo pasajero en que nos
|
Las autoridades estatales y municipales instrumentarán un programa para apoyar a menores, indígenas en su mayoría, que sufren explotación laboral y sexual a manos de redes criminales |
| El gobierno del estado y la autoridad municipal pondrán en marcha un programa de sensibilización denominado "Los Hijos del Águila y el Quetzal", que tiene como objetivo rescatar a niños en situación de calle, en su mayoría indígenas guatemaltecos, de la explotación laboral y la prostitución. El jefe del departamento de derechos humanos del ayuntamiento municipal de Tapachula, Moisés Sánchez López, explicó que la primera fase del proyecto consiste en sensibilizar a través de espectaculares y anuncios en medios de comunicación con mensajes a la ciudadanía donde se les diga que si dan dinero a los niños que están en la calle el recurso económico va a parar a las redes criminales que los explotan. Abundó que la segunda fase consistirá en rescatar a los niños de la calle, para lo cual han solicitado el apoyo y accesoria del consulado de Guatemala, Honduras y El Salvador, organismos nacionales e internacionales como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), El Instituto Nacional de Migración (INM), la Fiscalía Especial para Atención a Delitos Cometidos contra Migrantes, la iglesia católica, organismos no gubernamentales defensoras de los derechos humanos de los migrantes y empresarios. Sánchez López dijo que el programa "Los hijos del Águila y el Quetzal" es para evitar que los menores sigan siendo víctimas de la explotación sexual y laboral y para brindarles una vida digna. En esta localidad fronteriza con Guatemala, decenas de niños, en su mayoría indígenas guatemaltecos son obligados a trabajar en la mendicidad, vendiendo dulces y cigarros - niños canguro-, lustrando calzado, como limpia parabrisas y payasitos. Los menores de entre dos y 13 años de edad que laboran hasta 12 horas diarias, algunos con un sueldo de 40 pesos diarios y otros sin ningún pago, viven hacinados en cuartuchos insalubres con un tiempo de comida. De acuerdo a la denuncia de diplomáticos guatemaltecos, la mayoría de los menores residentes en aldeas vecinas con México, son vendidos por sus mismos padres para su explotación. Los niños con discapacidad se cotizan a mayor precio y son trasladados a municipios como Tuxtla Gutiérrez, Huixtla y esta ciudad. En el programa "Los Hijos del Águila y el Quetzal" participa el gobierno del estado a través de la Secretaría de Desarrollo de la Frontera Sur y el ayuntamiento municipal de Tapachula. |



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