CiudadanoKane's blog
Sin duda, lo que más me gusta de mi ciudad son las tradiciones que seguimos conservando. Y digo conservando, porque cada día nos lo ponen más dificil. Hoy os quiero enseñar una imágen que quizás no se vuelva a repetir jamás. Es una "cordà".
Para los que no lo conozcais, este evento es simple como lanzar "carretillas" (cohetes que no siguen una trayectoria fija) dentro de lo que hoy es una jaula de seguridad. Todo el evento por supuesto, está supervisado por Protección Civil y responsables del ayuntamiento, siguiendo las normativas y con trajes especiales para entrar, pero se está persiguiendo con una reglamentación a veces demasiado rigurosa y ridícula.
Puesto que el año que viene hará falta un carnet para entrar en este tipo de eventos, es posible que este año hayamos podido disfrutar de éste último espectaculo de luces, sonido, olor a polvora y adrenalina. Una tradicion que se remonta muchos años atrás y que a día de hoy, no sabemos cúanto más durará en nuestra ciudad.


En esta foto, he intentado sacar todo aquello que me disgusta en mi ciudad, pero además mantener en ella el contraste con el rincón que más me gusta.
En ella os describiré los 3 elementos principales que quiero destacar.
En primer lugar y más obvio, un tren. Pero no un tren cualquiera, si no uno de tantos que pasan durante el dia por las vias que cortan mi ciudad en 2, que crean dos \"sociedades\" iguales y a la vez distintas. Se da la paradoja de que de las vias hacia el oeste es gente inmigrante en la época en que se abrió justo la fábrica que se ve. Gente de Extremadura, Andalucia, las Castillas, Murcia... que vino a trabajar cuando en el campo empezó a escasear el trabajo. De las vias hacia el este, la población es más bien \"autóctona\": terratenientes de todos los campos del municipio, comerciantes de los de \"toda la vida\" y gente que ha vivido de trabajar la huerta.
Esta via, además de ser una división social es una división física, obviamente, que lo que crea son problemas de acceso entre núcleos, ruidos a todas horas y molestos rodeos para acceder a cualquier parte.
La fábrica, otro elemento de la foto, es un centro de emisión de productos químicos al aire, pues trabajan con lacas, disolventes y otras sustancias para mejorar sus productos. Es fácil ver como pequeñas gotas de lo que termina en el aire deterioran el entorno, además de ser una fuente de ruidos y suciedad. La mitad de la fábrica está abandonada y, al menos, ya no hacen sonar varias veces al dia su molesta bocina.
Y por último, destaca en la foto muy poco mi rincón favorito. Entre los picos de la fábrica, podeis ver cómo de cerca está, como parece tan pequeño pero visto a la inversa, la inmensidad de este lugar.
Pero... ¿a que era más bonito a la inversa?
Este es mi rincon favorito. Algunos dirán, pero si no es dentro de la ciudad... pero es parte de ella. De echo es el mejor lugar donde alguien puede dejar volar su imaginación. Aquí arriba del Picaio, a 328 metros de altura, puedo ver todo el golfo de Valencia.
Es mi rincon Zen, mi rincon de silenci, mi rincon de pensar y reflexionar. Desde aqui puedo ver la grandeza del mundo y la pequeñez de los humanos, y de como deterioramos el medio nosotros mismos. Cuando ves en la distancia kilometros y kilometros de costa destruida, de campos secos y abandonados, de marjal secada por la accion humana, ves el daño que algo tan "pequeño" puede hacer en el medio.
Pero tambien, con buena compañia, es un buen espacio para compartir una merienda, un amanecer o una puesta de sol. El esfuerzo del ascenso te hace valorar lo complicado de llegar a conseguir metas, y la recompensa de este lugar, es inigualable.
Y dicen, que una de las noches más mágicas, es la noche de san José, pues desde aquí se ven todos los castillos de todos los pueblos. Así que sin duda, este año, tendré que ir a ver si es verdad eso que dicen.
Aquí una foto con algo de compañia, para que admireis el tamaño que tiene esto y como de pequeños podemos sentirnos en este lugar inmenso. 



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