El rincón que menos me gusta
Me produce melancolía observar esta imagen no solo porque está abandonada y destrozada sino por pensar que algún día alguien vivió ahí. Me imagino a una humilde familia que se levantaría cada mañana con la luz del sol que entraría por todos los rincones de la casa. En el primer piso tendrían la cocina, la habitación a la que más tiempo dedicaban. En el segundo, dos habitaciones, una para los padres y otra para los niños; arriba, en el último piso, había una habitación donde guardaban los objetos que ya no utilizaba y donde los niños podían disfrutar con sus juguetes. En lo más alto de la casa había una gran terraza donde todas las noches la familia suba para observar laluna y las estrellas. Es una pena que un edificio en una zona tan central de valencia haya sido abandonado y destrozado.
Espero que este edificio sea nuevamente restaurado y que una nueva historia familiar pueda ser contada.



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